La bodega Ximénez-Spínola pertenece a la familia de viticultores de uva Pedro Ximénez desde 1729 y están situados en la región vitivinícola más importante del Sur de España, en un fértil triángulo entre los municipios de Jerez de la Frontera, Sanlúcar de Barrameda y el Puerto de Santa María, una región productiva, asentada en una zona de tierras calizas próximas a la desembocadura del río Guadalquivir y una de las mejores zonas vitivinícolas del Mundo y, sin duda, la mejor de clima cálido que hay en toda Europa.

Uva Pedro Ximénez
Una variedad que llegó a la Península Ibérica durante el reinado de Carlos I de España y V de Alemania, cuando algunos campesinos de las riberas del Rin y Mosela fueron reclutados para constituir los llamados Tercios de Alemanes que conformaban los Ejércitos del Imperio Español y acompañaron al Emperador de regreso a España tras su proclamación en 1519.

Se trata de un fruto con grandes similitudes a las variedades Riesling, Weissable y Elbling, pero tras desarrollar en España sus características propias durante casi quinientos años, ha llegado a no coincidir exactamente con ninguna de ellas.

Acreditación propia
Las circunstancias de Ximénez-Spínola la convierten en una bodega única en todo el marco de Jerez, puesto que ninguna otra familia de tradición viticultora se ha dedicado y se sigue dedicando exclusivamente a la uva Pedro Ximénez, llegando a obtener el reconocimiento de las autoridades españolas con la concesión de la Denominación Varietal Pedro Ximénez de Acreditación Propia.

Sus vinos están desarrollados con técnicas creadas por ellos mismos con las que la familia se ha distinguido en los últimos años, por ser completamente diferentes a las elaboraciones actualmente amparadas por la D.O. Jerez-Xerés-Sherry.

Precisamente por estas diferencias, a la hora de vinificar y destilar, Ximénez-Spínola continúa siendo una compañía independiente y de carácter familiar sin interés por la producción de grandes volúmenes y destacando por la calidad y la fidelización de sus seguidores. En consecuencia. Toda la producción está limitada y numerada, lo que convierte a cada botella en una pieza única, al tiempo que garantiza la calidad y excelencia de su contenido.


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