Desde sus inicios hace más de 125 años, Jamones y Embutidos Montaraz ha mantenido el proceso de elaboración artesanal respetando la tradición del salado y la curación en secaderos naturales.

La sal y la paciencia son sus únicos secretos de conservación. La serenidad del proceso es herencia del pasado, un conocimiento ancestral que han heredado de padres a hijos a través de cuatro generaciones de maestros jamoneros. Las extremidades posteriores de cerdo ibérico son sometidas únicamente a la acción de la sal, sin aditivos artificiales, y un posterior proceso de secado y maduración que les otorga unas características especiales.

El corte jugoso y aromático de los jamones Montaraz.

El tiempo y la experiencia actúan de manera conjunta para dar al Jamón Ibérico de Bellota Montaraz el sabor y el aroma que hacen de él un bocado exquisito y placentero, una obra maestra que abre las puertas a un mundo de vivencias sensoriales extraordinarias y exclusivas.

El jamón de Montaraz presenta un corte rojo púrpura brillante de lonchas jugosas y aromáticas que al tacto se tornan untuosas. Su cata es una auténtica ceremonia para el olfato y el gusto con un sabor en perfecta sintonía.

Sus instalaciones en Villar de Gallimazo, Salamanca, ocupan aproximadamente 19.000 m2 repartidos entre el matadero, sala de despiece y secaderos naturales.


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