Palacio de Bornos es un hito en la historia de la denominación de origen Rueda. Cuenta con algunos de los mejores viñedos de la zona con cepas viejas plantadas en vaso sobre suelos cascajosos y de baja fertilidad.

De una de esas parcelas, de 7,5 hectáreas, nace Palacio de Bornos La Caprichosa que, además, da nombre y rinde homenaje a su viñedo más especial con 30 años de antigüedad. El proceso de elaboración se basa en la crianza sobre sus lías finas durante, al menos, tres meses, bastoneo periódico incluido, lo que le confiere más carácter, cuerpo y untuosidad de lo habitual para este tipo de vinos, aportando volumen e intensidad, así como madurez a los aromas de fruta blanca, resaltando la personalidad del varietal sin perturbar su perfil aromático.

De esta manera, La Caprichosa consigue una fresca intensidad frutal, carnosa y cítrica, llena de finura y gracia, asistida de hierbas aromáticas, heno seco, con la impronta del terruño. El paladar resulta sabroso, expresivo, equilibrado, con elegante final de boca donde el amargor propio de la variedad manifiesta su buena casta. Trago que se puede degustar de manera limitada, en una de sus 24.850 botellas.

En 2019 obtuvo una medalla de plata en los World Wine Awards.

Servicio y maridaje

La bodega recomienda servir Palacio de Bornos La Caprichosa a una temperatura de entre 10 a 12 grados y siempre bien acompañado a la mesa.
Como productos con los que maridarlo destacan el marisco, los pescados, el foie y los quesos curados. Si hablamos de recetas, la pasta al pesto, el bonito encebollado o las sardinas rebozadas con perejil y comino, son todo un acierto.


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