Es un vermú rojo clásico, de producción artesanal, como los de antes, un homenaje al día del aperitivo por excelencia.

La fórmula de elaboración es el secreto mejor guardado de casi todos los vermuts, y Domingo no es una excepción. Pero sí se puede decir que es una selección de los mejores vinos base, macerados con una colección de extractos de raíces, hojas y flores de plantas aromáticas y especias. La definición precisa de las proporciones y la elección de cada uno de los botánicos es su toque de distinción y lo que lo hace tan singular.

Su maceración en frío ayuda a respetar todos y cada uno de los aromas y matices de las hierbas y especias, consiguiendo así una receta tan única como secreta.

El vermú rojo Domingo tiene aromas de ajenjo, díctamo de creta, canela, genciana, clavo, coriandro, cuasía, sauco y enebro. Su paso de boca dulce termina en unas notas elegantemente amargas que invitan a seguir bebiendo.

Es fácil de beber y ligero. Sus notas amargas son el contrapunto perfecto a un dulce que no empalaga y que entra como una bendición de los cielos. El redondeo perfecto de este vermut, que sabe como los de antes, es coger un vaso ligero, meterle un par de hielos, añadirle unas virutas gruesas de piel de naranja, enfriarlo y, tras echar el agua que se haya podido formar, verter el vermú sin rebasar la mitad del recipiente.

Domingo tiene dos medallas de oro de concursos internacionales como The Spirits Business y de la San Francisco World Spirits Competition.

¡Bendito domingo!
Este vermú es un homenaje al día del aperitivo por excelencia, el domingo. Un día para la calma y la despreocupación. Donde el tiempo se detiene para disfrutar sin prisas.
Esta bebida remite a la cultura del bar, recurriendo a la estética de las servilletas de papel con las que los taberneros agradecían a sus clientes la visita.
Porque cualquier día de la semana puede ser domingo, solo o con soda…


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